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Reflexiones LOAL Reflexiones LOAL · Mente y presente

No puedo parar de pensar: cómo salir del bucle mental

Por qué le damos tantas vueltas a todo, y cómo aprender a parar, soltar y volver al presente.

Jessica Jessica · Método LOAL 9 min de lectura Reflexiones LOAL

¿Alguna vez has terminado una conversación y, horas después, sigues manteniéndola en tu cabeza?

«¿Por qué he dicho eso?» «Tenía que haber contestado de otra manera.» «Podría haberlo hecho mejor.»

O quizá todavía no ha pasado nada, pero tu mente ya está allí: «¿Y si sale mal?» «¿Y si me equivoco?» «¿Y si no soy capaz?»

Pensamos en el pasado. Nos adelantamos al futuro. Repasamos, analizamos, anticipamos, corregimos mentalmente… Y mientras tanto, nos perdemos el presente.

Pensar es necesario. Reflexionar nos ayuda a aprender. Y preparar algo que nos importa puede ayudarnos a hacerlo mejor.

El problema empieza cuando pensar ya no nos lleva a ninguna solución. Cuando damos otra vuelta. Y otra. Y otra. Cuando ya no estamos pensando para resolver algo. Estamos pensando porque no podemos parar de pensar.

¿Por qué le damos tantas vueltas a las cosas?

Creo que muchas veces detrás de ese bucle hay algo que hemos aprendido durante años: tenemos que hacer las cosas bien. Muy bien. A veces, incluso perfectas.

Quizá aprendimos que haciendo las cosas bien éramos reconocidos. Que si no nos equivocábamos nadie se enfadaba. Que cuanto mejor lo hiciéramos, menos posibilidades habría de recibir una crítica, decepcionar a alguien o generar un conflicto.

Y sin darnos cuenta podemos acabar asociando equivocarnos con algo mucho más grande que cometer un simple error. Entonces aparece el perfeccionismo.

Cometemos un error y nuestra mente vuelve una y otra vez: «Tenía que haberlo hecho de otra manera.» Pero ¿qué estamos intentando conseguir? Muchas veces estamos intentando algo imposible: corregir desde el presente algo que ya ocurrió en el pasado.

Reflexionar no es lo mismo que castigarte

Después de una situación difícil puede ser muy sano parar y pensar: ¿Qué ocurrió? ¿Hay algo que podría haber hecho diferente? ¿Qué puedo aprender? ¿Qué haré la próxima vez? Eso es reflexionar.

Pero una cosa es dedicar un momento a aprender de una situación y otra muy diferente es latigarte con ella una y otra vez.

Reflexionar te permite avanzar. Castigarte te mantiene atrapado en el mismo lugar.

Llega un momento en el que pensar más ya no aporta nada nuevo. Solo hace daño.

¿Y si realmente me equivoqué?

Porque a veces sí. A veces no estamos imaginando que hicimos algo mal. Nos equivocamos de verdad. Yo también lo he hecho.

Cuando era muy joven tuve un novio que me dijo que no podía seguir hablando con un buen amigo. Tuve miedo de que me dejara y acabé alejando a ese amigo de mi vida. Con el tiempo me di cuenta de mi error. Me arrepentí muchísimo.

Le pedí perdón muchas veces y de muchas maneras. Intenté reparar lo que había hecho y durante mucho tiempo me sentí mal por aquella decisión.

Hoy, con los años, puedo mirar a aquella chica de otra manera. Era joven, ingenua e inexperta. En aquel momento creyó que aquello era lo que tenía que hacer. No actuó con intención de hacer daño.

¿Me equivoqué? Sí. ¿Aprendí? También. Pedí perdón de corazón, intenté reparar el daño y aprendí una lección que me acompañaría después.

¿Qué habría conseguido pidiendo perdón todos los días durante el resto de mi vida? Nada. No habría cambiado el pasado. Solo habría seguido haciéndome daño.

A veces la vida también se aprende mediante acción y reacción, ensayo y error. Somos humanos. Y ser humano incluye equivocarse.

🌿 Reflexión LOAL

Responsabilizarte de un error no significa castigarte eternamente por él.

Háblate como hablarías a alguien que quieres

Hay una pregunta que puede cambiar mucho la forma en que miramos nuestros propios errores: ¿Qué le dirías a una buena amiga si hubiera cometido exactamente tu mismo error?

Probablemente intentarías comprender qué le ocurrió. Le recordarías que hizo lo que supo hacer con la edad, la experiencia y los recursos que tenía en aquel momento. Si había causado daño, le aconsejarías reconocerlo, pedir perdón y reparar aquello que pudiera reparar.

Pero probablemente no le dirías: «Ahora tienes que recordártelo todos los días para no olvidar lo mal que lo hiciste.» Entonces, ¿por qué a veces hacemos eso con nosotros mismos?

Si pudiera volver atrás y encontrarme con aquella Jessica joven, creo que la abrazaría. Le diría que era ingenua, que era humana y que en aquel momento pensó que estaba haciendo lo que debía. No justificaría lo que hizo. Pero tampoco la condenaría para siempre por una decisión.

🌿 Pregunta LOAL
  • ¿Qué le dirías a una buena amiga si hubiera cometido exactamente tu mismo error? ¿Y por qué no te lo dices también a ti?

No respondas deprisa. A veces nos tratamos con una dureza que jamás usaríamos con alguien a quien queremos.

Cuando el bucle está en el futuro

Otras veces nuestra cabeza no intenta modificar el pasado. Intenta controlar el futuro. Y ahí puede aparecer la ansiedad.

Preparar algo que va a ocurrir puede ser útil. Si mañana tienes una presentación, prepararla probablemente hará que salga mejor. Imaginemos que tienes que participar en una obra de teatro: prepararla, ensayar y revisar lo necesario tiene sentido.

Ahora bien, si para hacer esa obra necesitas pasar tres días pensando constantemente en ella, repasando cada detalle y sufriendo por todo lo que podría salir mal, quizá esa preparación ya no te está ayudando. Estás sufriendo por algo que todavía no ha ocurrido.

Y cuando los pensamientos empiezan a ser «No podré», «Me voy a equivocar», «Va a salir mal», puede estar hablando nuestra inseguridad. En cambio, cuando necesitamos comprobarlo absolutamente todo una y otra vez para asegurarnos de que no haya ningún error, puede estar apareciendo un perfeccionismo llevado al exceso.

En esos momentos hay una pregunta que podemos hacernos: ¿Qué es lo peor que puede pasar si esto no sale exactamente como quiero? Para. Piénsalo de verdad. Y después intenta actuar en proporción a lo que realmente está en juego, no en proporción al miedo que estás sintiendo.

Tu pensamiento también tiene piloto automático

Hay pensamientos que aparecen sin que los hayamos elegido conscientemente. Y algunos conectan directamente con nuestras creencias, nuestras inseguridades, nuestras heridas o las máscaras que hemos ido construyendo.

«Tengo que hacerlo perfecto.» «No puedo decepcionar.» «Tengo que poder con todo.» «Si me equivoco, pensarán que no soy suficientemente buena.»

Quizá llevamos tanto tiempo escuchándolos que ni siquiera nos preguntamos si seguimos queriendo vivir según ellos. Simplemente aparecen y los seguimos. Eso también es un piloto automático.

Y como ocurre con cualquier automatismo, para poder cambiarlo primero tenemos que verlo. No podemos evitar que aparezca cada pensamiento. Pero sí podemos aprender a hacer algo diferente después: parar, observar y decidir. ¿Este pensamiento me está ayudando? ¿Hay algo que realmente pueda hacer? ¿O estoy entrando otra vez en el mismo bucle?

STOP: estoy entrando en bucle

Esto es algo que intento aplicar desde Método LOAL cuando me descubro haciéndolo. Primero necesito darme cuenta: «Ya está. Estoy entrando en bucle.» STOP.

Y entonces preguntarme: ¿Hay algo que pueda hacer ahora? Si puedo hacer algo, actúo. Si puedo aprender algo, aprendo. Si tengo que pedir perdón, lo hago. Si puedo reparar algo, intento repararlo.

Pero si ya no puedo hacer nada… tengo que aprender a soltar. A veces necesito recordarme: «Ya pasó.» «Lo hice lo mejor que sabía en aquel momento.» «Ahora no puedo cambiarlo.» Y llevar conscientemente mi atención hacia otra cosa. No para huir de lo ocurrido, sino porque ya lo he mirado y he decidido qué hacer con ello.

🌿 Reflexión LOAL

Parar. Observar. Decidir. Y volver.

A veces hay que dejar de pensar y empezar a sentir

Vivimos tanto desde la cabeza que a veces nos olvidamos de sentir lo que está ocurriendo. Y curiosamente muchas veces nos damos cuenta cuando algo deja de funcionar como siempre.

Te rompes una mano y de repente descubres la cantidad de cosas que hacías con ella sin ser consciente. Te haces daño en un dedo del pie y piensas: «¿Pero este dedo lo utilizaba tanto?» Y como empiezas a caminar o a apoyar de otra manera, notas cosas que antes ni siquiera percibías.

Nuestro cuerpo estaba ahí. Las sensaciones estaban ahí. Éramos nosotros quienes no estábamos prestando atención. Quizá de vez en cuando deberíamos hacer algo tan sencillo como parar y sentir.

Cerrar los ojos. ¿Qué escucho? ¿Qué noto en mi piel? ¿Qué olor hay? ¿Qué sabor tengo ahora mismo? ¿Qué siento bajo mis pies? Y al abrir los ojos: ¿Qué estoy viendo que normalmente miro sin observar?

No hace falta hacer nada especial. A veces volver al presente es simplemente tomarte un café y saborearlo de verdad. Notar el sol en la cara. Sentir el agua cuando te duchas. Escuchar una canción sin estar haciendo otras tres cosas a la vez. Caminar y notar el suelo bajo tus pies. Utilizar los cinco sentidos para recordarle a nuestra cabeza: estoy aquí.

Porque mientras nuestra mente está intentando cambiar lo que ocurrió ayer o adelantarse a lo que podría ocurrir mañana, nuestro cuerpo sigue viviendo hoy. Y quizá vivir el presente también sea esto: dejar de pensar durante un momento para volver a sentir.

Volver al aquí y ahora

Y aquí llegamos a algo muy sencillo de explicar y no siempre tan sencillo de hacer: volver al presente. Eso es también parte del mindfulness.

El pasado ya pasó. El futuro todavía no ha llegado. Podemos recordar, por supuesto. Podemos hacer planes. Podemos ilusionarnos con lo que vendrá. El problema aparece cuando pasamos tanto tiempo intentando corregir el pasado o controlar el futuro que nos olvidamos de disfrutar lo que está sucediendo ahora.

Porque la vida no empieza cuando todo esté solucionado. No empieza cuando dejemos de equivocarnos. Ni cuando consigamos hacerlo todo perfecto. La vida está sucediendo mientras llegamos.

La vida es el camino, no la meta.

Quizá nunca consigamos que nuestra mente deje de generar pensamientos. Tampoco creo que ese deba ser el objetivo. El objetivo puede ser aprender a reconocer cuándo un pensamiento nos ayuda y cuándo nos está arrastrando otra vez al piloto automático.

Parar. Observar. Decidir. Y volver. Porque mientras intentamos arreglar ayer o controlar mañana, podemos olvidarnos de algo mucho más importante: disfrutar el camino que estamos recorriendo hoy.

Aquí. Ahora. Y tú.

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Bibliografía

Referencias que sustentan la mirada del Método LOAL sobre la rumiación, el perfeccionismo y el volver al presente.

  1. Watkins, E. R. (2008). Constructive and unconstructive repetitive thought. Psychological Bulletin, 134(2), 163–206.
  2. Flett, G. L., Nepon, T., Hewitt, P. L., & Fitzgerald, K. (2019). Perfectionism, worry, rumination, and distress: A meta-analysis of the evidence for the perfectionism cognition theory. Personality and Individual Differences, 139, 301–312.
  3. Smith, M. M., Vidovic, V., Sherry, S. B., Stewart, S. H., & Saklofske, D. H. (2018). Are perfectionism dimensions risk factors for anxiety symptoms? A meta-analysis of 11 longitudinal studies. Anxiety, Stress, & Coping, 31(1), 4–20.
  4. Gustavson, D. E., du Pont, A., Whisman, M. A., & Miyake, A. (2018). Evidence for transdiagnostic repetitive negative thinking and its association with rumination, worry, and depression and anxiety symptoms. Collabra: Psychology, 4(1), 13.
  5. Guo, Y., Tang, Y., et al. (2023). The effectiveness of mindfulness-based interventions for ruminative thinking: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Affective Disorders.

Este artículo combina la experiencia personal y la reflexión propia de la autora con conceptos psicológicos respaldados por la literatura científica. Tiene un carácter divulgativo y refleja la filosofía del Método LOAL. No sustituye la valoración ni el tratamiento realizado por profesionales de la salud mental. Cuando los pensamientos repetitivos generan un malestar intenso o limitan significativamente la vida diaria, es recomendable buscar apoyo profesional.

Jessica
Jessica
Enfermera desde hace más de 20 años · Coach personal certificada · Creadora del Método LOAL

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